domingo, 20 de marzo de 2016

TURISTAS DEL 20 DE JULIO

Me dispuse a ir con mis compañeros al 20 de Julio como experiencia de salida de campo para la clase de mediaciones para la acción social. Era un día opaco y habíamos tenido clase de estadística a las 7AM, gracias a Dios no había estado tan complicada. Salimos de clase a las 9AM y nos dirigimos hacia la estación de TransMilenio de la calle 76 rumbo al Portal 20 de Julio. Al llegar a la estación, pagué mi pasaje y pasé el torniquete, esperé a mis compañeros y nos dirigimos hacia la puerta en donde paraba el H21 con destino a la calle 57 para realizar el transbordo correspondiente. Fue bastante rápido, nos demoramos como máximo 10 minutos; y luego, ya en la estación de la calle  57, abordamos el articulado L18 que se dirigía directamente al Portal 20 de Julio. 

Todo había estado tranquilo, y el flujo de transporte estaba muy rápido, pero cerca a la estación de la calle 45, y debido al paro nacional que se había programado con anterioridad en todo el país, estuvimos varados por más de 20 minutos. El sistema de transporte había colapsado, y el articulado que antes estaba completamente lleno, se desocupaba cada vez más; incluso unos jóvenes dañaron la última puerta para poder salir del bus y llegar a sus sitios de estudio o trabajo. Las personas caminaban por los carriles de TransMilenio como si fuera un andén normal, era extraño, jamás había visto algo como tal.

El sistema volvió a la normalidad después de media hora y los buses circularon de nuevo con normalidad, al fin estábamos rumbo al Portal 20 de Julio. El viaje demoró 50 minutos aproximadamente y al llegar, me sentí algo perdido, hacía mucho tiempo que no iba al 20 de julio. Desde el portal se podía ver la parte alta de la iglesia, como si ella misma anunciara el lugar donde se encontraba. Empezamos a caminar y el ambiente del barrio era como el de un pueblo, tranquilo, silencioso, tal vez porque era día entre semana.

Alrededor de la iglesia habían indigentes y la plaza de la iglesia se alzaba como un gran centro de aglomeración en donde se encontraban varios vendedores ambulantes y, como es de costumbre en una plaza, un gran número de palomas revoloteando de lado a lado de la plaza. Al entrar a la iglesia, estábamos algo incomodos con todos los creyentes que se encontraban en misa en ese momento. Adentro, nos sentamos y comenzamos a hacer nuestro trabajo. El padre decía la eucaristía mientras los feligreses disfrutaban de las palabras que pronunciaba el sacerdote, tomamos algunas fotos y salimos de la iglesia.

Después, dimos un recorrido por el barrio y fuimos hasta la plaza donde nos ofrecieron ensalada de frutas, tristemente decíamos que no, hacia hambre pero el presupuesto no nos favorecía. Hicimos algunas preguntas a unos vendedores ambulantes y regresamos a la iglesia. Luego fuimos a una panadería y compramos pan, fue un alivio, calmó un poco el hambre. Volvimos al portal y en ese momento se acabó una linda experiencia, vimos al 20 de Julio no solo no visitantes, sino que, como se dice coloquialmente, no untamos del barrio.

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