Me
dispuse a ir con mis compañeros al 20 de Julio como experiencia de salida de
campo para la clase de mediaciones para la acción social. Era un día opaco y habíamos
tenido clase de estadística a las 7AM, gracias a Dios no había estado tan
complicada. Salimos de clase a las 9AM y nos dirigimos hacia la estación de
TransMilenio de la calle 76 rumbo al Portal 20 de Julio. Al llegar a la
estación, pagué mi pasaje y pasé el torniquete, esperé a mis compañeros y nos
dirigimos hacia la puerta en donde paraba el H21 con destino a la calle 57 para
realizar el transbordo correspondiente. Fue bastante rápido, nos demoramos como
máximo 10 minutos; y luego, ya en la estación de la calle 57, abordamos
el articulado L18 que se dirigía directamente al Portal 20 de Julio.
Todo
había estado tranquilo, y el flujo de transporte estaba muy rápido, pero cerca
a la estación de la calle 45, y debido al paro nacional que se había programado
con anterioridad en todo el país, estuvimos varados por más de 20 minutos. El
sistema de transporte había colapsado, y el articulado que antes estaba
completamente lleno, se desocupaba cada vez más; incluso unos jóvenes dañaron
la última puerta para poder salir del bus y llegar a sus sitios de estudio o
trabajo. Las personas caminaban por los carriles de TransMilenio como si fuera
un andén normal, era extraño, jamás había visto algo como tal.
El
sistema volvió a la normalidad después de media hora y los buses circularon de
nuevo con normalidad, al fin estábamos rumbo al Portal 20 de Julio. El viaje
demoró 50 minutos aproximadamente y al llegar, me sentí algo perdido, hacía
mucho tiempo que no iba al 20 de julio. Desde el portal se podía ver la parte alta
de la iglesia, como si ella misma anunciara el lugar donde se encontraba.
Empezamos a caminar y el ambiente del barrio era como el de un pueblo,
tranquilo, silencioso, tal vez porque era día entre semana.
Alrededor
de la iglesia habían indigentes y la plaza de la iglesia se alzaba como un gran
centro de aglomeración en donde se encontraban varios vendedores ambulantes y,
como es de costumbre en una plaza, un gran número de palomas revoloteando de
lado a lado de la plaza. Al entrar a la iglesia, estábamos algo incomodos con
todos los creyentes que se encontraban en misa en ese momento. Adentro, nos
sentamos y comenzamos a hacer nuestro trabajo. El padre decía la eucaristía
mientras los feligreses disfrutaban de las palabras que pronunciaba el
sacerdote, tomamos algunas fotos y salimos de la iglesia.
Después,
dimos un recorrido por el barrio y fuimos hasta la plaza donde nos ofrecieron
ensalada de frutas, tristemente decíamos que no, hacia hambre pero el
presupuesto no nos favorecía. Hicimos algunas preguntas a unos vendedores
ambulantes y regresamos a la iglesia. Luego fuimos a una panadería y compramos
pan, fue un alivio, calmó un poco el hambre. Volvimos al portal y en ese
momento se acabó una linda experiencia, vimos al 20 de Julio no solo no
visitantes, sino que, como se dice coloquialmente, no untamos del barrio.